Bella y cautivadora, así estaba la novia, con un vestido blanco de estilo flamenco que paseó por todo el bosque chiquitano que Quito Velasco logró montar en dicho lugar. El olor de las hojas, la fragancia de las flores, las mesas que formaban tréboles y las fuentes de agua envolvieron a todos los invitados en la mágica fiesta de ‘Kathe’ y Diego.
Para los recién casados, la noche fue inolvidable y sus amistades y familiares le desearon la mejor de la suerte para que sean felices.


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