jueves, 6 de mayo de 2010

Miss La Paz Cassandra Camacho

“Seguiré desarrollando mi empresa de catering (…) y también el fútbol, sacarlo a un nivel profesional”

A pocos días de finalizar su reinado como Miss La Paz, Cassandra Camacho conversa con Eres sobre la experiencia que jamás soñó, cuando hace cinco años inició su carrera de modelaje en la agencia Cinetel, donde sus padres la inscribieron preocupados ya que la práctica del fútbol la había vuelto “ruda y poco femenina”. Ella es un ejemplo de disciplina y constancia, aseguran en su agencia.

—¿Cómo ha cambiado Cassandra durante este año de reinado?
—Primero, por el lado espiritual. Este año ya me he dedicado más a ser cristiana, a estudiar más la Biblia. Sigo con el modelaje. También juego fútbol con mi papá y mi hermana. Y aparte también tengo mi empresa de catering (servicio de suministro de comida y bebida).

—¿Te volviste cristiana durante el reinado?

—Ya era cristiana antes de mi reinado. Ahora lo estoy haciendo más público. Me di cuenta cómo era el mundo de la fama y quería concentrarme ya no tanto en la parte exterior, la parte superficial que se ve, y más buscar la paz interna. Junto a mi familia empezamos a estudiar más la Biblia y ese estilo de vida.

—Cuéntanos cómo iniciaste tu empresa de catering.

—Mi mamá es nutricionista. Cuando pasé por lo del Miss La Paz vi que no es necesario morirse de hambre, sino llevar un estilo de vida más sano. Entonces decidí juntar mi conocimiento de gastronomía con la parte de nutrición y diseñar un sistema que beneficie a las personas que quieren estar más en forma, sin renunciar al buen sabor de la comida.

—Háblanos sobre tu faceta futbolística.

—Juego hace unos seis años con mi papá y mi hermana, y es algo que ya lo queremos tomar un poco más serio. No le dan mucha importancia al fútbol femenino en La Paz. Quisiéramos mostrar la habilidad que puede tener la mujer como jugadora en la cancha, cómo se puede expresar y cómo incluso se puede jugar mejor que el varón, usando las técnicas apropiadas. Es un programa que diseñó mi papá, que estudió diferentes sistemas en Estados Unidos. Entonces ahora estamos tratando de mostrarlo con mujeres.

—¿Dónde juegas actualmente?

—Por el momento en Pixies, en un campeonato de fútbol femenino. Ingresamos el año pasado y salimos campeonas. Nos volvieron a invitar este año. Ya se abrirá el torneo y vamos a empezar a entrenar especialmente para eso.

—¿Qué relación hay entre fútbol y modelaje?

—El fútbol ayuda mucho con (el trabajo muscular) de las piernas. Aparte de eso, los valores en el fútbol: tienes que ser un poco más agresiva y emplear más coraje cuando juegas. Y aunque no lo crean muchas personas, eso lo puedes llevar a la pasarela.

—¿No es peligroso, por las lesiones, combinar fútbol y un reinado de belleza?

—Sí, pero desde que empezamos una de las prioridades era la seguridad. Antes que saber cómo jugar bien era saber cómo cuidar nuestro cuerpo. Hubo movimientos que tuvimos que aprender para que no nos llegue un choque peligroso. Y si llega es ligero, no hay mucho problema cuando sabes cómo moverte según el balón, tampoco hay mucho peligro que digamos. Pero si hay un moretoncito, con maquillaje se cubre, no hay ningún problema.

—¿Tienes novio?

—Por el momento no.

—¿Cómo tendría que ser tu pareja ideal?

—Si quisiera hacerlo siguiendo a la Biblia, si encuentro alguien, debe ser cristiano, que comparta los mismos valores que tengo. Éso sería lo primordial para mí.

—¿Qué harás ahora que dejas la corona?

—Seguir desarrollando mi empresa de catering, Dios mediante, salga adelante y también con el fútbol, sacarlo a un nivel profesional o al menos que haya equipos mixtos. Como jugadora, quisiera seguir desarrollándome para darles el ejemplo a las chicas de que es posible que podamos seguir adelante con este deporte.

FICHA PERSONAL

Edad: 19 años

Nombre completo: Cassandra Lee Camacho Bohite.

Rasgos: 1,76 metros. Cabello café oscuro, ojos café claros.

Estudios: Técnica superior en Gastronomía.

Idiomas: Inglés y español.

Profesiones: Modelo, empresaria, futbolista y bailarina.

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