Muchísima gente se volcó a la plaza principal de esa población para felicitar o, al menos, ver de cerca a la soberana luciendo su símbolo real sobre la cabeza.
En el patio de la Alcaldía, las autoridades le entregaron un pergamino de congratulación y le manifestaron su admiración y respeto.
Una vez terminó de firmar autógrafos y abrazar a los niños, la reina se fue a su casa para disfrutar con su familia de un almuerzo típico.
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